| Tisha Beav |
Un yehudí en el transcurso de su vida tiene dos temas que manejar, primero como toda la gente del mundo con respecto a la vida diaria, con la manutención, la hipoteca de la casa, el trabajo, la escuela de los niños y su esposa. Y el segundo que es especial para el yeudi es la vida espiritual.
En estos dos caminos la persona tiene que servir a Hashem.
Hay personas que piensan que en su vida particular no tiene que meter a Hashem, piensan que D-S esta solamente en la sinagoga y en el Kolel pero es un error.
Hashem está en todos lados en el Kotel en Yerushalaim, en la sinagoga de Panamá de Brasil o de Tel-Aviv y está en nuestras casas, en el centro de comercio, en Oriente, y en breve en todos lados está nuestro Patrón.
Y por eso la Torá tiene muchas órdenes de cómo la persona tiene que vivir con su alrededor, en el comercio, con sus empleados, con su patrón, etc. Igual como que uno tiene mandamientos de su vida espiritual, tefilin, tzitzit, Shabat, rezos y otras Mitzvot.
Lo más bonito son las mitzvot que tienen de los dos, de los dos tipos, de la vida espiritual y la vida material, el más común es la mitzva de la tzedaka, de un lado es entre el yehudí y D-S, la cantidad si él da el ma'aser – diezmo o da mucho menos, o en caso que Hashem le dio la posibilidad más de diezmo. Y si da de corazón como mitzva o como impuesto, hay personas que dan la tzedaka como impuesto a D-S en vez de dar como mitzva, y del otro lado, si lo dan con buena cara o de mala gana como que yo te estoy ayudando, etc., con orgullo y todas las malos defectos. Es un examen diario del yehudí mezclar el otro mundo con este mundo, o en otras palabras como dijo Rabí Eliécer a sus alumnos: “Vivir el otro mundo en este mundo”.
Y esa es la llave para la salvación, cuando nosotros en vez que cada día nos volvemos más materialistas, en cambio nos volvemos más espirituales, de la manera que empezamos a elevar nuestra vida metiendo a Hashem en cada acción que hacemos, entonces logramos a acercar Lo un poco más.
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